PEQUEÑA HISTORIA DE LA SUBASTA

No se conoce a ciencia cierta el origen ni el lugar donde comenzó su aplicación; ambos se pierden en la lejanía del pasado. Lamentablemente no hemos encontrado en nuestro país bibliografía al respecto, salvo en lo que se refiere a Grecia y Roma, de la que se dispone en el documentado trabajo de Héctor P. Méndez titulado la subasta en el mundo greco-romano, motivo por lo cual basamos el estudio de este capitulo en ese enjundioso trabajo. Puede decirse, sin embargo, que durante la época en que el trueque era el instrumento que se utilizaba para negociar, no se recurrió a la subasta. La institución de ésta fue una consecuencia de la invención de la moneda, porque ella origino el contrato de venta. "antes de la creación del signo monetario, cuya fecha no esta suficientemente averiguada, no tuvo principio la institución de la subasta".

Las primeras noticias que sobre subasta se tiene se remontan hasta el siglo XIX antes de nuestra era, en la ciudad de Nínive, capital del reino de Asirá (Asia), donde se la empleaba para la venta de esclavos. Hay tradiciones que aseguran que Fenicia –constituida por un pueblo extraordinarios navegantes, industriales y comerciantes- empleaba también la subasta como instrumento de negociación. Poco grato para el estado actual de adelanto social resulta la mención de lo que ocurría en la grande y rica Babilonia (capital de la antigua Caldea), allá por el siglo V antes de J.C., y posiblemente desde mucho antes, donde además de subastarce mercaderías, se enajenaban también, al mejor postor, jóvenes casaderas.

Sin saberse a ciencia cierta desde que época la subasta de niñas núbiles era costumbre en Tracia (comarca de la antigua Grecia, y que hoy forma parte de Bulgaria) y en Iliria (región que actualmente pertenece a Italia, Austria y Yugoslavia).

Cuando se hablaba de subasta, generalmente se hace referencia a la subasta en Roma; sin embargo, no debe dejar de reconocerse la importancia que ella alcanzó en Grecia, donde sus habitantes realizaban sus operaciones y contratados por este medio. Eran conocidas todas las especies de subasta (administrativas, judiciales y particulares), pero las que más trascendieron fueron las subastas administrativas, tal vez por la extraordinaria organización y por las estrictas formalidades que debían reunir, sobre todo en lo referente a la percepción los impuestos y el arriendo de las obras públicas.

EN NUESTRO PAÍS

Los testimonios más antiguos que se conocen en materia de remates son registrados en el acta del Cabildo, Justicia y Regimiento de fecha 9 de Abril de 1589.

Será necesario aclarar que en aquellos tiempos las autoridades se preocupaban constantemente por el bienestar común. Se hacía necesaria la intervención del Estado para todos los casos.

El medio eficaz para la adjudicación de tareas, era bajo la acción del remate, acto que no revestía como hoy carácter comercial, sino que era un medio imparcial para asignar cosas y cargos.

De los testimonios indicados más arriba surge que al encargarse las autoridades sobre el cuidado y pastoreo del ganado, en público remate ofrecieron en esa oportunidad el cuidado de las vacas y bueyes de la cuidad, adjudicación que recayó en el señor García Hernández por haber hecho la propuesta más baja, comprometiéndose a "recoger cada sábado corral y guardar las chacras de los daños de los bueyes y vacas y que se hicieres daño sea su costa salvo si estuviesen unidos maneadas". Esta tarea estaba compensada con sesenta y seis fanegas de trigo que el Cabildo entregaría mitad al comienzo de las tareas y la otra mitad al vencer el término de sus servicios.

De la misma forma remataban los empleos de gobierno y cualquier tarea que hoy se requiera por concurso o licitación.

También sé hacia uso del citado sistema para proveer de balanzas los que vendían mercaderías al peso; para ello era el Cabildo el que designaba la "romana oficial", y solo entonces ofrecía en subasta pública a los interesados en adquirir la concesión para el uso de aquélla; concesión que duraba un año.

En este sentido se registra con fecha 4 de octubre de 1605 el remate de la romana correspondiente a ese año, siendo adquiridos los derechos para explotarla por ese lapso por don Juan Ortiz de Mendoza, en la suma de 16 pesos, y en esa misma fecha se subasta el arrendamiento de la Ensenada por nueve años, habiendo recaído en Martín Ávila por ocho pesos y medio anuales.

Según la Real Academia Española:

SUBASTAR: Vender efectos o contratar servicios, arriendo, etc, en pública subasta.

REMATE: Adjudicación que se hace de los bienes que se venden en subasta o almoneda al comprador de mejor puja.